Ha pasado la primera semana. Todo es nuevo, nuevísimo. El uniforme, no lo he cambiado. Y por dentro sigo siendo yo. Intento no renunciar a esa parte de mi. Ojalá que no me acostumbre a verlos como simples compañeros de trabajo, si no como personas, cada una de ellas. Así me lo enseñaron allí de donde vengo.
Uno de esos tiburones que salen en los periódicos y en las revistas de alto Management, de traje gris, camisa blanca almidonada y mirada grave nos decía en una conferencia ante centenares de personas que un jefe, un responsable, un director... a veces tenía que ser como una máquina y olvidarse de "todo lo demás".
¿Qué querría decir?.
No voy a trabajar para hacer amigos. Os tengo a vosotros, y eso, no sólo es más de lo que esperaba. Es más de lo que merezco.
El trabajo es el trabajo. No somos máquinas ni hay que serlo aunque lo dijera aquel brillante hobre de negocios que conduce coches que yo sólo veré en las revistas de alta gama. Pues claro que hay que tomar decisiones, pues claro que hay que pedir cosas y exigir otras. Pero no somos máquinas, aunque a veces por miedo o coabrdía nos comportemos como tal.
De M aprendí a mirar a las personas a los ojos, a interrogarles el corazón y la cabeza, a intentar ponerme en su piel. Muchas veces no lo consigo por eso necesito hablar con ella de vez en cuando. Pero no olvido que para un MRP, un operario es un recurso. Para nosotros es una persona. Un MRP nunca podrá calcular el peso de una palabra desacertada o una crítica emitida con acidez. Una persona sí. Y podrá evaluar siempre las consecuencias de aquella crítica sobre el corazón del afectado.
No. No somos máquinas. Y como en las grandes escuelas las buenas empresas las hacen los buenos profesionales, no los buenos productos. Con buenos profesionales se hace más dinero porque se trabaja mejor. Las personas nos comunicamos. Las máquinas sólo transiten información. Comunicación. La comunicación nos hace "darnos cuenta". Las máquinas sólo procesan datos.
Una vez escuché de alguien que el principal problema de la comunicación en empresas, en familias, en relaciones... en cualquier sitio, era el miedo. A veces inventamos tantos tipos de miedo como excusas para llamar comunicación a cruzar unas palabras. Comunicación, comunicación, comunicación.
Unos minutos después de que Juan Pablo II fuera elegido, abrió las ventanas del balcón de su habitación y pronunció sus primeras palabras como Papa, palabras que se han quedado en el corazón de millones de personas: no tenais miedo, abrid las puertas del corazón a Cristo.
Para los que no creeis, no tengais miedo. Para los que me quereis, no dejeis que lo tenga. Para todos, abrid las puertas del corazón y de la cabeza, y trabajad con ambos. Creo que los primeros recompensados somos nosotros mismos y que la mejor paga de un trabajo bien hecho la recibe cada uno inmediatamente después de acabarlo.
No. No somos máquinas. Nadie sabe que los que tomamos decisiones, dentro o fuera de la oficina, decisiones de esas que tomamos con la mirada grave y segura, alguna vez, vamos luego a escondemos en el regazo de un amigo o una madre a llorarlas.
No. No somos máquinas. Y nos equivocamos mucho más. Pero hacemos una falta infinitamente mayor. Lo que tenemos en las manos es el mundo entero... me alucina: nos seguimos equivocando, y sigue funcionando ;-).
Gracias E por tus letras. Smuac!!!
jueves, octubre 19, 2006
miércoles, octubre 11, 2006
bye bye: va por vosotros
LA SONRISA DE HOY
En fin, importar importar, importa poco. Más de seis años en la misma compañía, pozí!, marcan. Quería irme como quien se va a la aventura, sin dejar espacio a la nostalgia, pero han sido muchas guerras juntos. Al final la lágrimas se han hecho conmigo. Me siento afortunada por haber estado entre ellos, y agradecida por lo que me han enseñado, que no es poco. Siendo universitaria, una opción como la que se presentó hace más de 6 años, ni siquiera se pasaba por mi cabeza por tenerlo como el ueño más preciado. Pero ocurrió.
Voy a echar de menos a T, y a S, a los dos JC, a M y a G, compañeras de fatigas y apoyos; las bromas que ya faltaban de A, y que MC echa ya de menos, las peleas con los de C y los de V..., y las comidas de bocadillo de almussafes con JA, y sobre todo echaré de menos a P. Si alguien pide un deseo a cerca de cómo ha de ser un compañero de trabajo, pensaría en P, sin ninguna duda. Soy una tía con suerte... para qué lo voy a esconder...
En fin, no quiero ponerme tierna. Como E hacía ver en su blog, es una nueva etapa, y de alguna manera, algo de mi se muere, y algo nuevo nace en mi a la vez. Hay que hacerse y volver a hacerse, y volver!, y no parar. Fffff, como le decía hoy a P en nuestra última comida juntos, la vida es demasiado bonita para agobiarse, y hay que vivirla a muerte, no como una cuenta atrás, si no como una cuenta hacia adelante. Lo que dejamos al volver la vista atras, son, siempre, las piedrecitas en el camino que nos ayudan a darnos cuenta de que no nos hemos perdido, y de que, por extraño que parezca, el mundo tiene sentido. La guinda del pastel es que nosotros no dejemos de dárselo. Todo cuenta. Vosotros habeis contado y seguireis contando. Sois mis piedrecitas, las que buscaré y miraré con cariño si alguna vez, en esta nueva etapa, me siento perdida.
Gracias compañeros, ha sido un privilegio. Me acordaré de vosotros mucho tiempo.
En fin, importar importar, importa poco. Más de seis años en la misma compañía, pozí!, marcan. Quería irme como quien se va a la aventura, sin dejar espacio a la nostalgia, pero han sido muchas guerras juntos. Al final la lágrimas se han hecho conmigo. Me siento afortunada por haber estado entre ellos, y agradecida por lo que me han enseñado, que no es poco. Siendo universitaria, una opción como la que se presentó hace más de 6 años, ni siquiera se pasaba por mi cabeza por tenerlo como el ueño más preciado. Pero ocurrió.
Voy a echar de menos a T, y a S, a los dos JC, a M y a G, compañeras de fatigas y apoyos; las bromas que ya faltaban de A, y que MC echa ya de menos, las peleas con los de C y los de V..., y las comidas de bocadillo de almussafes con JA, y sobre todo echaré de menos a P. Si alguien pide un deseo a cerca de cómo ha de ser un compañero de trabajo, pensaría en P, sin ninguna duda. Soy una tía con suerte... para qué lo voy a esconder...
En fin, no quiero ponerme tierna. Como E hacía ver en su blog, es una nueva etapa, y de alguna manera, algo de mi se muere, y algo nuevo nace en mi a la vez. Hay que hacerse y volver a hacerse, y volver!, y no parar. Fffff, como le decía hoy a P en nuestra última comida juntos, la vida es demasiado bonita para agobiarse, y hay que vivirla a muerte, no como una cuenta atrás, si no como una cuenta hacia adelante. Lo que dejamos al volver la vista atras, son, siempre, las piedrecitas en el camino que nos ayudan a darnos cuenta de que no nos hemos perdido, y de que, por extraño que parezca, el mundo tiene sentido. La guinda del pastel es que nosotros no dejemos de dárselo. Todo cuenta. Vosotros habeis contado y seguireis contando. Sois mis piedrecitas, las que buscaré y miraré con cariño si alguna vez, en esta nueva etapa, me siento perdida.
Gracias compañeros, ha sido un privilegio. Me acordaré de vosotros mucho tiempo.
lunes, octubre 09, 2006
PORQUE IMPORTAR IMPORTAR, IMPORTAN POCAS COSAS
Después de varios intentos, me dispongo a darle vida a este blog.
Decir he de, que se lo debo a J y a E, de cuyos blogs estoy enganchada.
Siempre tenemos cosas que decir, y supongo que las cosas valen más cuando las compartes. Salvo algunas excepciones, en realidad, las cosas que no se comparten, sirven de bien poco, o como decía del autor en La Ciudad de la Alegría, lo que no se da, se pierde.
Al leer a J y a E, me descubro ante su honestidad al dejar en la web las subidas y bajadas que todos tenemos, las mismas que escondemos con insistencia al salir a escena, cada mañana, temerosos de lo que pueda acontencer en este mundo que, por mucho que lo intentemos, nunca conseguiremos controlar. Cuando tantos sabios insisten en que la humildad es lo único que puede salvarnos como seres humanos, digo yo que algo tendrán de razón. Humildad para aceptar la vida como viene, humildad para luchar a pesar de ella, y de nosotros mismos, y para creer que es posible hacer de nosotros la persona que soñamos ser, aquella en la que deseamos convertirnos y no sucmbir. Digo yo, que esos pensamientos secretos que se hacían más presentes cuando éramos más jóvenes, habría que aprender a rescatarlos, cada día. Supongo que perdemos mucho tiempo en hacer cosas super importantes, que en realidad, no cambian un ápice el curso del Universo aunque no queramos verlo, como escribir este blog, o como vosotros, leerlo. Y supongo (reflexiones en voz alta...) que si dedicamos más tiempo a hacer posibles los sueños de convertirnos en la persona que hay en nuestro corazón y que hace posibles nuestros afanes más nobles, estamos capitalizando felicidad, aunque tan poco tengan que ver un término con el otro.
En otro orden de cosas, y sonrojada por tan abrumadoras consideraciones que se me han escapado de los dedos (ouppsss...), he conseguido escribir a M y decirle que me acuerdo de ella, a pesar de "no haber tenido tiempo de llamarla porque tenía mucho lío"... Como ella me enseñara hace 14 años, la vida es tan rica...
Que paseis buen 9 de Octubre. Lo que es yo, me he prometido un paseo con un libro bajo del brazo, haya o no haya sol ;-)
Decir he de, que se lo debo a J y a E, de cuyos blogs estoy enganchada.
Siempre tenemos cosas que decir, y supongo que las cosas valen más cuando las compartes. Salvo algunas excepciones, en realidad, las cosas que no se comparten, sirven de bien poco, o como decía del autor en La Ciudad de la Alegría, lo que no se da, se pierde.
Al leer a J y a E, me descubro ante su honestidad al dejar en la web las subidas y bajadas que todos tenemos, las mismas que escondemos con insistencia al salir a escena, cada mañana, temerosos de lo que pueda acontencer en este mundo que, por mucho que lo intentemos, nunca conseguiremos controlar. Cuando tantos sabios insisten en que la humildad es lo único que puede salvarnos como seres humanos, digo yo que algo tendrán de razón. Humildad para aceptar la vida como viene, humildad para luchar a pesar de ella, y de nosotros mismos, y para creer que es posible hacer de nosotros la persona que soñamos ser, aquella en la que deseamos convertirnos y no sucmbir. Digo yo, que esos pensamientos secretos que se hacían más presentes cuando éramos más jóvenes, habría que aprender a rescatarlos, cada día. Supongo que perdemos mucho tiempo en hacer cosas super importantes, que en realidad, no cambian un ápice el curso del Universo aunque no queramos verlo, como escribir este blog, o como vosotros, leerlo. Y supongo (reflexiones en voz alta...) que si dedicamos más tiempo a hacer posibles los sueños de convertirnos en la persona que hay en nuestro corazón y que hace posibles nuestros afanes más nobles, estamos capitalizando felicidad, aunque tan poco tengan que ver un término con el otro.
En otro orden de cosas, y sonrojada por tan abrumadoras consideraciones que se me han escapado de los dedos (ouppsss...), he conseguido escribir a M y decirle que me acuerdo de ella, a pesar de "no haber tenido tiempo de llamarla porque tenía mucho lío"... Como ella me enseñara hace 14 años, la vida es tan rica...
Que paseis buen 9 de Octubre. Lo que es yo, me he prometido un paseo con un libro bajo del brazo, haya o no haya sol ;-)
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