jueves, octubre 19, 2006

"NO TENGAIS MIEDO"

Ha pasado la primera semana. Todo es nuevo, nuevísimo. El uniforme, no lo he cambiado. Y por dentro sigo siendo yo. Intento no renunciar a esa parte de mi. Ojalá que no me acostumbre a verlos como simples compañeros de trabajo, si no como personas, cada una de ellas. Así me lo enseñaron allí de donde vengo.

Uno de esos tiburones que salen en los periódicos y en las revistas de alto Management, de traje gris, camisa blanca almidonada y mirada grave nos decía en una conferencia ante centenares de personas que un jefe, un responsable, un director... a veces tenía que ser como una máquina y olvidarse de "todo lo demás".

¿Qué querría decir?.

No voy a trabajar para hacer amigos. Os tengo a vosotros, y eso, no sólo es más de lo que esperaba. Es más de lo que merezco.

El trabajo es el trabajo. No somos máquinas ni hay que serlo aunque lo dijera aquel brillante hobre de negocios que conduce coches que yo sólo veré en las revistas de alta gama. Pues claro que hay que tomar decisiones, pues claro que hay que pedir cosas y exigir otras. Pero no somos máquinas, aunque a veces por miedo o coabrdía nos comportemos como tal.

De M aprendí a mirar a las personas a los ojos, a interrogarles el corazón y la cabeza, a intentar ponerme en su piel. Muchas veces no lo consigo por eso necesito hablar con ella de vez en cuando. Pero no olvido que para un MRP, un operario es un recurso. Para nosotros es una persona. Un MRP nunca podrá calcular el peso de una palabra desacertada o una crítica emitida con acidez. Una persona sí. Y podrá evaluar siempre las consecuencias de aquella crítica sobre el corazón del afectado.

No. No somos máquinas. Y como en las grandes escuelas las buenas empresas las hacen los buenos profesionales, no los buenos productos. Con buenos profesionales se hace más dinero porque se trabaja mejor. Las personas nos comunicamos. Las máquinas sólo transiten información. Comunicación. La comunicación nos hace "darnos cuenta". Las máquinas sólo procesan datos.

Una vez escuché de alguien que el principal problema de la comunicación en empresas, en familias, en relaciones... en cualquier sitio, era el miedo. A veces inventamos tantos tipos de miedo como excusas para llamar comunicación a cruzar unas palabras. Comunicación, comunicación, comunicación.

Unos minutos después de que Juan Pablo II fuera elegido, abrió las ventanas del balcón de su habitación y pronunció sus primeras palabras como Papa, palabras que se han quedado en el corazón de millones de personas: no tenais miedo, abrid las puertas del corazón a Cristo.

Para los que no creeis, no tengais miedo. Para los que me quereis, no dejeis que lo tenga. Para todos, abrid las puertas del corazón y de la cabeza, y trabajad con ambos. Creo que los primeros recompensados somos nosotros mismos y que la mejor paga de un trabajo bien hecho la recibe cada uno inmediatamente después de acabarlo.

No. No somos máquinas. Nadie sabe que los que tomamos decisiones, dentro o fuera de la oficina, decisiones de esas que tomamos con la mirada grave y segura, alguna vez, vamos luego a escondemos en el regazo de un amigo o una madre a llorarlas.

No. No somos máquinas. Y nos equivocamos mucho más. Pero hacemos una falta infinitamente mayor. Lo que tenemos en las manos es el mundo entero... me alucina: nos seguimos equivocando, y sigue funcionando ;-).

Gracias E por tus letras. Smuac!!!

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