miércoles, noviembre 01, 2006

PUNTO Y A PARTE

Ayer a O le costaba acabar las frases. Los puntos los ponían sus pulmones al tomar aire. Las comas, sus lágrimas al tratar de ser consciente de lo que estaba ocurriendo. ¿Cómo te asomas al mundo cuando te dicen que tu papá, cada día, te dice un poco "adiós"?.

A la madre de M le dió un pequeño trombo antes de ayer. Está bien. Hay que seguir mirando, pero ¿qué va a pasar?.

La hija de L se despidió del mundo sin haber siquiera tenido tiempo de aprender a decir "papá" o "mamá".

A pesar de estar a diario tan cerca del punto y a parte que está escrito en cada una de nuestras biografías, y de verlo cada día más o menos lejos a nuestro alrededor, ese punto y a parte sigue dejándonos sin aire cuando irrumpe en nuestras vidas como llevándose algo que nos pertenece. Y creo que es muy humando sentirlo así. Podría incluso darle una explicacion. Como Warren dice, la razón por la que sentimos que deberíamos vivir para siempre, es porque Dios ha puesto tal deseo en nuestro corazón.

Yo me río de mí misma cuando, al asomarme a tales consideraciones, me doy cuenta de cuán a menudo olvido que ésto es solo una brevísima etapa. No creo que haya que vivir pensando constantemente en que antes o después alguien va a despedirse, o que nosotros mismos lo haremos, pero lo que sí se, es que si nos paráramos más a menudo a pensar en tan evidente realidad, con toda seguridad viviríamos de otra manera, y sin duda, amaríamos de otro modo.

¿Y qué viene después?. No lo sé. Aquello en lo que creo habla de una Eternidad en la que todo amor y belleza es posible.

No se cómo será la Eternidad. Pero hay algo en mi alma que me dice que existe con la misma realidad de mi amor por mi hermana, por ejemplo. Pensar que todo puede acabase, sin más, después un traspiés al salir de la ducha me parece de locos. No es que necesite recordármelo, es que me parece absurdo olvidarlo. No tendría sentido. Libres somos de decidir - como hacemos a veces - que lo que no tiene sentido, lo que mi cabeza no puede entender, sencillamente, no existe. Sin pretender Filosofía, Fromm dice que no hay nada más ancestral del ser humando que su necesidad de trascenderse en algo más grande que él mismo. ¿Y de dónde nos viene esa necesidad?.

Para V Frankl, se trata de contener de sentido la propia vida.

Si todo se acaba en una mera fórmula de espacio-tiempo, si todo hace puuummm! y sólo cuentan los 10, 20, 40 o 90 años de antes del puuummm! y después no hay nada, ¿qué o quién nos deja cara de tontos cuando llega el punto y a parte?. Voilá: esto ha sido mi vida, v=e/t. El tiempo es una relación entre la velocidad y el espacio recorrido!. Y ya está!. Todos a lo Newton!.

Es absurdo. Ya lo decía Einstein con su Relatividad; tanto el tiempo como el espacio son relativos E=mc2. Y dijo que ambos dependen del observador.

Mis disculpas a ambos físicos por manosear su física.

Ahora, sólo tenemos que elegir cómo observamos nuestro espacio, y nuestro tiempo, dónde acabamos con ellos y qué hacemos con ellos.

CS Lewis lo plasma de una hermosísima manera en su última página de las Crónicas de Narnia: "For us this is the end of all stories... But for them it was only the begining of the real story. All their life in this world... had only been the cover and the title page: now at last they were beginning Chapter One of the Great story, wich no one on earth has read, wich goes on forever and in which every chapter is better than the one before".

Por algún motivo, cuando el Creador le dió al start a este mundo increíble, decidió que ni Newton ni Einstein ni ningún otro de los grandes que nos ha prestado para hacer este mundo más hermoso, puedan descubrir la fórmula para hacernos comprender que todas y cada una de las circunstancias de nuestra pequeña y brevísima vida tienen un sentido y consecuencias exponenciales hoy y en la Eternidad.

Supongo que eso quería decir el escritor cuando hablaba de la humildad de la razón. Concluir que lo que no puedo demostrar o entender no existe, es repetir nuestro pataleo cuando de niños, el juguete dejaba defuncionar y no sabíamos porqué.

No se qué pensaría Einstein de sí mismo, de su pequeñez o de su grandeza. En algún sitio dejó escrito que la experiencia más bella que se puede tener es la del misterio y que aquel que jamás la ha experimentado se le antojaba, si no muerto, por lo menos ciego.

Supongo que lo más difícil es reconocer nuestra finitud y conciliarla con una infinitud que no hemos elegido, y que para mi, está ahí, tan cierta y tan real como las teclas de este ordenador. Con magistral humanidad Mitch Almbom ha insistido en sus libros en que todo lo que hacemos cuenta, y en que a pesar de que no entendamos el punto y a parte de cada vida, la propia y las ajenas, hay una dramática diferencia en tener en cuenta la esperanza; esperanza en todo lo que podemos hacer sin necesidad de irnos a Africa; esperanza en aquello en lo que podemos convertirnos; Esperanza en que esto, cuando acabe, de alguna manera, y aunque no podamos verlo, ni entenderlo, ni casi aceptarlo, no es más que un punto y parte, o como decía aquella muchacha, la guinda de un pastel.

Intentaré ser más frívola esta semana ;-)
Para los dormidos, mañana es mi cumpleaños!!!!!!!
Para los curiosos, no voy a decir cuántos cumplo ;-)

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