viernes, diciembre 08, 2006

ES NAVIDAD!

Sin pretensiones de originalidad, me adentro a desempolvar mi blog, que con el nuevo trabajo me pide cariños a los que uraña, le digo “hoy no, mañana”, para escribir un par de líneas sobre esta época del año.

Una laringitis ha saboteado mis anhelos de “puente con encanto”, así que me he decidido por la lavadora, el orden de misteriosos cajones recónditos que guardaban cosas que ya ni recordaba, buena compañía y paseos sin mirar el reloj por el centro y por la playa. Ah!, y buen cine, que por estos días, hay donde elegir.

Por abrumador que parezca, es el Corte Inglés habitualmente quien nos recuerda que llega la Navidad.

Para mi, que he vivido tantas preparaciones navideñas lejos de casa, y a la que tantas veces han tarareado la canción del anuncio – vuelve, a casa vuelve… - esta Navidad llega con una inusual parsimonia afectiva, porque todos los que quiero, o su mayoría, están a 400 km a la redonda. Distancias en cualquier caso todas ellas superables con algo de ganas y un coche con la revisión pasada. Los amigos de Mexico, Irlanda, Turkía, Francia, Japón etc, tendrán que conformarse con un Christmas y unas oraciones, pero mal que me pese, te acostumbras a determinadas distancias que antaño creí insuperables.

Romántica de mí, sigo enviando decenas de Christmas, revelándome a la ciencia – demasiado abuso de ella – al menos en estas fechas. Muchos de vosotros, queridos de mi alma, recibiréis una tarjeta de las que no pone “Feliz Navidad y Feliz año nuevo” en un garabato apresurado. Cuando las recibáis – perdonadme… es posible que no llegue a todos… - al menos puedo deciros, que os habré tenido unos instantes en mi corazón, y pensaré personalísimamente en las circunstancias de vuestra vida, e intentaré, - lo sé, sin lograrlo – meterme en vuestro corazón. Si no lo consigo, … es el Alzheimer y mi torpeza ;-).

Yo aprovecho para estas cosas la Navidad; para hacer cosas que no hago en otro momento del año. Una vez, en un restaurante, entre risas y palabrotas, aquel hombre de negocios mascullaba que no sabía “qué coño” pasaba en Navidad, pero algo tenía que ver que “ese Enano naciera de nuevo para que de repente hasta los más capullos se hagan preguntas que no se hacen en ningún otro momento del año”.

La gente dice que la Navidad no es lo que era. Es falso. La Navidad sigue siendo lo que es. Como alguien dijo “que no lo percibas, que no lo veas, no significa que no exista”. Para mi es el cumpleaños del Niño Dios, y os aseguro que lo celebro por todo lo alto, desde lo más profundo de mi corazón hasta cualquier detalle en casa, con mi familia o con vosotros, amigos de mi alma.

Como decía aquel hombre de negocios, yo tampoco se “qué coño” pasa en Navidad. Pero hay algo que se queda en el aire y que no sé describir. En mi casa, habiendo corazones para todos los gustos, más o menos cerca de Belén – más o menos lejos … - pasa algo especial. En muchos de mis amigos también. En el Corte Inglés también, pero nada tiene que ver con ese perfume que se queda en el aire y que lo impregna todo. No se lo que es. Soy incapaz de explicarlo. Pero sea lo que sea, para beleneros y no beleneros, para los de Misa del Gallo y para los de Papa Noel, para todos, creo que compensa aprovecharlo, hasta volvernos locos y llenarlo de nuestra propia magia. Tan sólo porque es Navidad.

Tenemos una excusa que tiñe de ternura nuestros anhelos, para comprar unos sellos y sorprender a alguien, para reconciliar posturas o guerras, para mirar más a los ojos, para preguntar más a menudo Cómo estás? o Eres feliz?, o para no preguntar nada y comprar una tontería o llevar bombones al trabajo o llamar por teléfono.

Es cierto que hacer esto en cualquier época del año sería estupendo, pero no nos engañemos. En cualquier época del año se trabajan 60 horas y no pensamos en la Navidad, y por inexplicable que parezca, no hay “esa cosa” en el ambiente.

En Navidad sonreímos más y lloramos más. Y tampoco sé porqué es. Sé que algunas ausencias se hacen patentes, mucho más patentes. Son ausentes presencias, que nos dejan sin aliento. Y que tampoco soy capaz de explicar, o no me atrevo hoy. Algunas de las vuestras las conozco, y no se qué decir. Si acaso, hay que recordar Navidades anteriores con agradecimiento, y sonreír por éstas que la vida nos regala.

No tengo argumentos científicos para demostraros que en Navidad hay algo en la calle y en el alma. Sólo se que está ahí.

Yo, voy a sacar lo mejor de ello, y voy a intentar pasar más tiempo con vosotros. Así que si os llamo para cenar o para un café, no me pongáis excusas! ES NAVIDAD!!!!!

1 comentario:

Eva dijo...

no se, como tú, que es lo que tiene la Navidad... pero a diferencia de ti, dulce hada, yo no es que no sepa describirlo, sino que lo olvidé...

he tenido que irme a París, y subir hasta el Sagrado Corazón para encontrarlo... y no se si es por la Navidad, o porque era el momento preciso y el lugar oportuno... el caso es que algo de nuevo se me ha despertado en el corazón

no he celebrado el cumpleaños de tu Niño Dios (ahora nuestro) pero allá, en lo alto de aquella colina, he hecho las paces con Dios y le he pedido perdón por todo el daño que he causado en esta vida a los demás, y sobre todo, por el daño qu le he causado a El cuando lo he negado en mi alma

espero que me perdone

no se muy bien porqué estoy escribiendo todo esto aquí, no es el sitio adecuado para confesarse, pero siempre he sentido que contigo podía hablar de todo, aunque todavía no lo hayamos hecho delante de ese café

un beso grande mi niña, y que Dios te bendiga