martes, abril 17, 2007

VERGÜENZA DEBERÍA DARME

Bueno, voy a arrancarle unos minutos a mi reloj para desempolvar el blog... que vergüenza debería darme.

No es que no tenga tiempo. Lo tengo, pero lo he estado invirtiendo en otras cosas y sobre todo, en otras personas que me han cogido el corazón.

En cuanto a las cosas, no es mas que trabajo. Ahora ya sólo acabo a las 22 una vez a la semana ;-), y por mucho que os escandalicéis he de deciros que tenéis que estar orgullosos de mi, porque al menos ya casi nunca trabajo en casa ;-).

Confirmado: cuanto más trabajas, más trabajo hay.

Bueno, la idea era sólo desempolvar el blog. Y de paso, os cuento lo que me ha pasado hoy en misa de 8. Tenía unos 35 años. Estaba sereno, como si fuera consciente del pasar del tiempo, como si fuera consciente de su vida, que no es poco. No miraba hacia el suelo como hacemos cuando tenemos muchas cosas en las que pensar. No era retrasado. Sólo tetrapléjico.

Al mirarle podías descansar en él. Estaba lleno de serenidad, de paz. Era como si estuviera diciendo: - que ya lo sé, que no puedo moverme. Pero tengo un corazón que no deja de latir y que me hace sentir que estoy en el mundo y aunque pueda resultar extraño, me siento útil y afortunado.

Yo cerré los ojos y traté de imaginar el día a día de aquel muchacho. No podía. Pero de repente todos mis pequeños problemas se hicieron aún más pequeños, no porque los suyos parecieran más grandes, si no porque me costaba mirarle y no considerarlos así, darles sin más su justa medida. Le di gracias a Dios por poder jugar al paddel, por poder abrazar a mi madre y a mi novio, por poder ir a comprar regalos, por poder ir a trabajar cada día, por no tener que molestar a nadie para ir cuarto de baño, por un montón de cosas que estoy acostumbrada a asumir como si el mundo me las debiera por haber nacido.